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Donovan Mitchell admite el lamentable momento de Cleveland Cavaliers: "Yo también nos abuchearía"
Derrota ante Charlotte Hornets que ha hecho saltar todas las alarmas en un equipo que ha comenzado muy mal la temporada
Los Cleveland Cavaliers, señalados a inicio de curso como uno de los grandes aspirantes al título del Este, atraviesan un momento muy alejado de esas expectativas. Este domingo ofrecieron una nueva imagen preocupante al caer en casa ante los Charlotte Hornets por 119-111 tras una prórroga en la que no anotaron ninguno de sus diez lanzamientos. Todo ello ante un rival sin su estrella, LaMelo Ball, y que además había sido uno de los peores equipos de la NBA a domicilio esta temporada. Donovan Mitchell no puso excusas.
Cleveland salió sin energía, reaccionó a tiempo para forzar la prórroga, pero se quedó completamente seco en el tiempo extra. En los instantes finales, parte del público que permanecía en el Rocket Arena despidió al equipo con abucheos, cansado de una dinámica marcada por actuaciones sin inspiración.
“Nos lo merecemos”, reconoció Mitchell tras el partido. “Yo fui aficionado una vez. Yo también nos abuchearía”.
La situación contrasta de forma evidente con lo vivido la pasada temporada, cuando los Cavaliers arrancaron con un espectacular 15-0 bajo la dirección de Kenny Atkinson en su primer año como entrenador, alimentando unas expectativas que no se veían en la franquicia desde la etapa de LeBron James y el título de 2016. Sin embargo, aquella campaña terminó de forma decepcionante con la eliminación en cinco partidos ante Indiana en las semifinales de conferencia, y el inicio del curso 2025-26 ha estado marcado por la irregularidad y las lesiones.
Las derrotas recientes y varias actuaciones difíciles de explicar en las últimas dos semanas han abierto interrogantes sobre la plantilla y su equilibrio. El grupo sigue unido, pero la adversidad amenaza con erosionar los cimientos del proyecto.
Mitchell asumió toda la responsabilidad por la derrota, la sexta del equipo en los últimos nueve partidos. Dos días antes había firmado 48 puntos en la victoria ante Washington, pero frente a Charlotte se quedó en 17 puntos con un pobre 6 de 24 en tiros de campo y un 1 de 11 en triples. Tras la remontada en el último cuarto, tuvo un lanzamiento limpio desde media distancia para ganar el partido en el último segundo del tiempo reglamentario, pero no entró.
“Fue una de esas noches, y además en un momento en el que no puedo permitírmelo”, explicó. “Si juego mejor, ganamos el partido. Esta derrota es mía. Sé que mis compañeros no dirán eso”.
A los problemas de rendimiento se suman las ausencias. Cleveland no ha podido contar con toda su rotación en ningún momento de la temporada. Jarrett Allen regresó recientemente tras perderse nueve partidos por una lesión en un dedo, pero el equipo sigue sin Evan Mobley, actual defensor del año, que podría estar cerca de un mes de baja por una distensión en el gemelo. Darius Garland continúa jugando con molestias derivadas de una operación en un dedo del pie durante el verano, mientras que Sam Merrill y Max Strus también han estado fuera.
Garland, abochornado
“No hay excusas”, afirmó Garland, autor de 26 puntos ante los Hornets, aunque terminó el encuentro visiblemente dolorido.
El ambiente es complicado en Cleveland, pero el vestuario intenta mantenerse firme. “Nadie va a sentir pena por nosotros”, concluyó Mitchell. “Yo tampoco lo haría. Sé que ahora todo es oscuro, pero mientras sigamos juntos en este vestuario, estaremos bien”.