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Los Mavericks viven una extraña indefinición que puede perjudicar el desarrollo de Cooper Flagg
La franquicia tejana no se decide a traspasar a Kyrie Irving y empezarán el curso sin haber definido sus objetivos a nivel competitivo.
Los Dallas Mavericks mantienen por ahora a Kyrie Irving en su plantilla pese al interés de otras franquicias, mientras siguen evaluando su situación física antes de tomar una decisión sobre su futuro. El problema es que la franquicia parece atrapada entre reconstruir alrededor de Cooper Flagg o intentar mantener un proyecto competitivo, y esa indefinición puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo de su gran apuesta de futuro.
Dallas afronta una de las temporadas más importantes de su historia reciente con una situación difícil de interpretar. La llegada de Flagg debería haber marcado el comienzo inequívoco de una nueva etapa, con el número 1 del Draft convertido desde el primer día en el jugador alrededor del cual gira toda la franquicia. Sin embargo, la presencia de Irving, su recuperación de la lesión y la posibilidad de que todavía pueda tener un importante valor de mercado mantienen a los Mavericks en una tierra de nadie que puede resultar contraproducente.
¿Reconstrucción o último intento competitivo?
La decisión de Dallas de rechazar las propuestas recibidas por Irving no significa necesariamente que hayan descartado un traspaso. Más bien parece que quieren esperar y comprobar qué nivel físico puede ofrecer el base antes de determinar cuánto valor pueden obtener por él.
Es una estrategia comprensible. Irving sigue siendo un jugador diferencial cuando está sano y, si consigue regresar en buenas condiciones, su valor podría aumentar durante la temporada. Los Mavericks podrían entonces afrontar el mercado de febrero con una posición negociadora mucho más favorable.
El problema es qué hacer mientras tanto.
Con Kyrie Irving de 34 años y Cooper Flagg de 19, existe una diferencia generacional demasiado evidente como para pensar que ambos representan necesariamente el mismo horizonte competitivo. Si Dallas considera que Flagg es el futuro, debería empezar cuanto antes a construir un ecosistema pensado específicamente para potenciarle.
Flagg necesita las llaves del equipo
El riesgo de mantener a Irving no reside únicamente en perder tiempo en una reconstrucción. También está en retrasar la evolución de Flagg.
Un jugador de su talento necesita protagonismo, balón y responsabilidad para acelerar su adaptación a la NBA. Si los Mavericks intentan simultáneamente ganar partidos alrededor de Irving y desarrollar a Flagg, pueden terminar sin hacer ninguna de las dos cosas de manera óptima.
No se trata de apartar a Irving por obligación. Si está sano y puede ayudar a ganar, su presencia puede ser extraordinariamente útil para enseñar al rookie cómo competir al máximo nivel. Pero Dallas debe tener muy claro quién manda en este proyecto.
Y la respuesta debería ser Flagg.
Una temporada sin rumbo sería el peor escenario
Los Mavericks pueden permitirse ser pacientes con Irving, pero no deberían permitirse una temporada sin un objetivo definido.
Si consideran que existe una posibilidad real de competir, deben construir una plantilla alrededor de Flagg e Irving que tenga sentido para ganar. Si, por el contrario, entienden que el futuro pasa por reconstruir, deberían utilizar cualquier oportunidad de mercado para convertir a Irving en activos que acompañen al joven prodigio.
El peor escenario sería quedarse en medio: ganar suficientes partidos para alejarse de una buena posición en el Draft, pero no los suficientes para competir seriamente en el Oeste.
Dallas necesita tomar una decisión antes de que la indefinición se convierta en un problema estructural. Irving puede ser una pieza útil o un activo de traspaso, pero Flagg debe ser desde ya el centro absoluto del proyecto. Los Mavericks no pueden permitirse que la incertidumbre sobre el futuro de un veterano termine condicionando el desarrollo de un jugador que debería marcar su próxima década.